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domingo, 30 de julio de 2017

Os Segredos das Covas

En el año 2007 le propuse a un par de amigos, Fran y Emilio, hacer un vídeo documental sobre las cuevas y el paisaje kárstico de Galicia. Mi intención era poder usarlo a nivel didáctico en las clases de geología, aunque en aquella época aún no se hablaba de las flipped-classroom.
El trabajo fue mucho y muy pesado, con medios no pocas veces caseros. Ni nos imaginábamos lo que iba a suponer entrar cargados, además de con todo el equipo espeleológico necesario para progresar en cuevas, con el material necesario para la filmación como trípodes, cámara de vídeo, sistema de  iluminación, o baterías.
Pertrechados hasta las cejas nos metimos a grabar en las entrañas de la mayoría de las cuevas gallegas más importantes hasta la fecha: Rei Cintolo en Mondoñedo; As Covas do Pico Sacro en Boqueixón; Pala Cubelas, Pala Silverio, o Pala Pombeira no Parque Natural Serra Enciña da Lastra; Traslacosta, Aradelas, Arcoia, o  Pozo do Tarelo, en la Serra do Caurel; por solo citar algunas.
Aunque desde aquella los espeleólogos y espeleólogas de la Federación Galega de Espeleoloxía y los investigadores dedicados al estudio de las cuevas gallegas han realizado nuevos y fascinantes descubrimientos que harían merecedor  un nuevo trabajo sobre el tema, el vídeo conserva buena parte de lo más importante de la esencia de las cuevas gallegas.
A nivel personal, la realización del vídeo-documental "Os Segredos das Covas" constituyo una de las experiencias mas satisfactorias que me ha reportado mi relación con la naturaleza.


Por Javier Santiago, 30 de Julio de 2017

viernes, 4 de diciembre de 2009

Una mina abandonada


Entrada a mina abandonada

Pasear por una mina abandonada es algo inquietante: galerias inundadas, techos desprendidos, vigas de madera podridas,...
En Galicia la mineria del Wolframio, especialmente activa durante la segunda guerra mundial (había que suministrar mineral a los cañones de Hitler), fué una importante fuente de ingresos. Sin embargo hoy en día, son numerosas las labores mineras abandonadas.
A causa de varios accidentes , la Xunta de Galicia clausuró buena parte de ellas, bien tapiándolas, bien llenándolas de cascajo.
Hace dos meses, un alumno nos habló de una mina abandonada en las proximidades de su casa. Fuimos hasta ella para verla. La entrada era muy baja, y la galeria estaba completamente inundada, por lo que volvimos otro día con el equipamiento adecuado.
Según íbamos entrando el agua nos cubría más y las botas se nos hundían en el cieno, por lo que pensé, dado que llevaba el traje de neopreno, que me iba a tener que echar a nadar. Afortunadamente el agua empezo a tener menos fondo, y al final anduvimos más comodamente.
Conforme nos adentrábamos, el olor a guano de murciélago era más intenso, y poco tardamos en vernos inmersos en una nube de murciélagos que sobrevolaba a nuestro alrededor emitiendo sonoros chillidos.
Murciélago ratonero

Al salir, los comentarios con Xosé Manuel Penas Patiño, mi compañero, eran de asombro. Más sorprendidos nos quedamos cuando supimos de su historia. Parece ser que fué una mina de Wolfram que se exploto (o ¿exploró?) entre finales del XIX y principios del XX, aproximadamente hasta 1928...???. Dadas sus pequeñas dimensiones creemos que no pudo llegar a ser una explotación, sino quizás una prospección. Entramos posteriormente otra vez, con miembros del Grupo Gallego de Estudio de Quirópteros, que valoraron muy positivamente la colonia de murciélagos, y también con Pepe Llovo, un metódico microbiólogo que recolecto muestras de guano para analizar la presencia de parásitos, ácaros y otras criaturas del inframundo.


Acúmulo de guano (excrementos de murciélago)

Tuve la oportunidad de que me invitara a su laboratorio de microbiología a observar las heces y los cultivos bacterianos, y confieso que quede impresionado; las heces del murciélago debían ser algo parecido al Everest para estas criaturas.



Pepe Llovo , recogiendo muestras de guano para analizar en el laboratorio

Y aunque no nos faltarían ganas de volver, aqui se acabó la historia para nosotros, pués somos conscientes de que entradas "turísticas" a la mina podrían dar al traste con la colonia de murciélagos.

Javier Santiago. Diciembre de 2009