domingo, 30 de julio de 2017

Os Segredos das Covas

En el año 2007 le propuse a un par de amigos, Fran y Emilio, hacer un vídeo documental sobre las cuevas y el paisaje kárstico de Galicia. Mi intención era poder usarlo a nivel didáctico en las clases de geología, aunque en aquella época aún no se hablaba de las flipped-classroom.
El trabajo fue mucho y muy pesado, con medios no pocas veces caseros. Ni nos imaginábamos lo que iba a suponer entrar cargados, además de con todo el equipo espeleológico necesario para progresar en cuevas, con el material necesario para la filmación como trípodes, cámara de vídeo, sistema de  iluminación, o baterías.
Pertrechados hasta las cejas nos metimos a grabar en las entrañas de la mayoría de las cuevas gallegas más importantes hasta la fecha: Rei Cintolo en Mondoñedo; As Covas do Pico Sacro en Boqueixón; Pala Cubelas, Pala Silverio, o Pala Pombeira no Parque Natural Serra Enciña da Lastra; Traslacosta, Aradelas, Arcoia, o  Pozo do Tarelo, en la Serra do Caurel; por solo citar algunas.
Aunque desde aquella los espeleólogos y espeleólogas de la Federación Galega de Espeleoloxía y los investigadores dedicados al estudio de las cuevas gallegas han realizado nuevos y fascinantes descubrimientos que harían merecedor  un nuevo trabajo sobre el tema, el vídeo conserva buena parte de lo más importante de la esencia de las cuevas gallegas.
A nivel personal, la realización del vídeo-documental "Os Segredos das Covas" constituyo una de las experiencias mas satisfactorias que me ha reportado mi relación con la naturaleza.


Por Javier Santiago, 30 de Julio de 2017

viernes, 25 de julio de 2014

La Cueva de Arcoia

El pasado 1 de Junio fué un día excelente, y como no podía ser de otra manera decidimos hacer una escapada que nos alejara un poco de los quehaceres y preocupaciones diarias. Y dado que hacía tiempo que no íbamos a una cueva, decidimos ir a la Sierra del Caurel y visitar la que es sin duda una de las cuevas más hermosas de Galicia: La Cueva de Arcoia.
Después de parar en Liñares y visitar casa Sofía para tomar un café,  nos adentramos en el corazón de la Sierra y nos dirigimos  hacia Céramo, una remota aldea en la cual podemos conversar con uno de los dos únicos vecinos que al parecer aún residen en éste,  para nosotros,  idílico lugar. Desde aquí iniciamos el camino hacia la entrada de la cueva, que nos recibe con ese frescor agradable que proporcionan las cuevas en un día de calor.

Aldea de Céramo



Entrada a la cueva


Una vez dentro ya no queda más que recorrerla, cómo siempre adaptándonos a las irregularidades y peculiaridades que presenta cualquier progresión en cueva: estrecheces, gateras, resaltes, pozos, bloques, coladas, superficies resbaladizas y demás dificultades que nos obligan a concentrarnos en los pasos que damos para evitar en la medida de lo posible algún posible percance.
Nada más entrar bordeamos con sumo cuidado el Pozo de las Calaveras llamado así por haber sido encontrados en él dos calaveras, una de las cuales presentaba un orificio de bala. Controvertido es el origen de estos restos que parecen quizás remontarse a alguna de nuestras guerras recientes. No paramos demasiado y continuamos nuestro avance  por la Galeria de las Columnas hasta llegar a la Sala de la Espera.
Trás superar un resalte y avanzar por la Galería de los Topógrafos llegamos a la Sala del Elefante y a partir de aqui deambulamos por las múltiples recovecos y galerias que nos llevan a las distintas partes de la cueva hasta llegar a un pequeño lago al final de la cueva.


Sala de la Espera




Sala del Elefante



A lo largo del recorrido paramos no pocas veces a fotografiar las salas, galerías y las múltiples y variadas formaciones que las adornan: estalactitas, estalagmitas, excéntricas, colada, gours, columnas,...
Decir además, que el disfrute de esta cueva se le debe al Grupo de Espeleología Arcoia, un grupo lugués que a finales de los 80 no cesó en su empeño de desbloquear una posible continuación de la misma y que dejo al descubierto una de las grandes maravillas subterráneas de Galicia, que además como en una cápsula del tiempo albergaba intactos los restos paleontológicos de animales del cuaternario.



Sala de la Espera


Galería de las Columnas



Una vez fuera somos recibidios por un golpe de calor debido al cambio de temperatura, y ya despojados de nuestras vestimentas mi compañero Emilio, gran aficcionado a las plantas, se esmera en buscar y fotografiar todas las flores y orquídeas silvestres que encontramos, que a pesar de no estar en la mejor época, aún fueron unas cuantas.
En la actualidad la entrada a la Cueva de Arcoia se encuentra restringida por encontrarse dentro de la Red Natura 2000, y además de disponer de la licencia de espeleología es preciso solicitar un permiso para su visita al organismo correspondiente en la Conselleria de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia. Sin duda un paso más, que aunque pudiera parecer  incómodo a primera vista, redundará en la conservación del reducido patrimonio subterráneo gallego.





Orchis italica


Por Javier Santiago y Emilio del Rio, 25 de Julio de 2014

viernes, 4 de enero de 2013

Rapelando en Puente Gundián

El Puente de Gundián es un hermoso puente que atraviesa el Rio Ulla a su paso por el Ayuntamiento de Vedra. Fué construido entre los años 1945 y 1956 para permitir el paso del ferrocarril que iba de Carballino a Santiago de Compostela salvando de esta forma el llamado Pozo de San Xoán da Cova, un profundo desfiladero labrado por el río en durísimo cuarzo, el mismo material del que está constituido el famoso Pico Sacro situado en sus proximidades y que alberga la Cueva del Pico, una de las más famosas y misteriosas de Galicia.
La construcción del puente fué una labor épica, tal como refiere Manuel Reimóndez Portela en su libro "Gundián", en la que los operarios se jugaban la vida trabajando a  gran altura sobre el suelo sin casi elementos de seguridad.
Con sus casi 90 metros de altura asomarse a su varandilla impresiona, más cuando en días de fuerte viento éste se ancajona entre las paredes del cañón aumentando su fuerza de forma considerable.
Hoy en día, sin embargo, ha quedado empequeñecido al construirse próximo a él un enorme viaducto  de 117 m que da servicio al nuevo, pero ya no tan  moderno,  tren del AVE.
Sin embargo lo que más me atrajo de este puente fué su gran vertical,  y dado la imposibilidad de encontrar cuevas cerca de Santiago de Compostela, el puente era un sitio ideal para practicar distintas técnicas de subida y bajada con las cuerdas. Una de las veces que fuí ,  mi amigo Javier Cebrián, gran aficcionado al vídeo, tomó unas cuantas imágenes para guardar de recuerdo y que quedara registro de  la espectacularidad del lugar. Con estas imágenes montó  un atractivo vídeo titulado  "Rapelando en Puente Gundián", en el que lo único que le fué imposible captar  fueron los latidos de mi corazón cuando estaba suspendido en el vacio y no tenía más que aire a mi alrededor. Sin duda una bonita experiencia.

Javier Santiago, Enero 2013



jueves, 10 de mayo de 2012

En piragua por la Ría de Arosa

Finalizado el verano decidimos ir a dar un paseo por la Ría de Arosa con la piragua. Es un buen momento, ya que la abundancia de embarcaciones deportivas y turistas prácticamente ha desaparecido. Además el día es magnífico y el mar está en excelentes condiciones.
Mientras Emilio y yo nos equipamos en la playa, obervo como mi piragua,  que habia apoyado cuidadosamente en la orilla , se la está llevando el mar. Sin tiempo de pensar  salgo corriendo y me tengo que echar a nadar detrás de ella antes de que se aleje demasiado, con lo cual de esta forma trumática me percato de que el agua está bastante fría ...más o menos como siempre.
En la Puebla antes de la salida

Salimos desde la playa de Coroso en la Puebla del Caramiñal y empezamos a palear sin prácticamente mediar palabra. Pasamos de largo la Isla de Rúa y seguimos cara a los islotes de Pedregoso y Areoso cuyos nombres ya nos sugieren de que están formados mayoritariamente. Decidimos parar en Areoso, a un tiro de piedra de la Isla de Arosa ya en la otra cara de la ría.
Emilio llegando al Islote Areoso
 El islote Areoso está formado por arena casi en su totalidad, por lo que podemos decir sin lugar a dudas que se nos asemeja a un pequeño paraiso. Estamos absolutamente sólos, con excepción de una pareja que ha llegado hasta allí en su barca.

 
Vista de la playa de Areoso
  Comemos algo y damos la vuelta a la Isla, lo cual hacemos en un suspiro. Parte de las dunas están protegidas por una empalizada, seguramente para salvaguardar la magnífica flora y las posibles aves que allí aniden. También nos llaman la atención las escasas formaciones rocosas y los depósitos de turba. Recientemente hemos sabido que los temporales se han llevado parte de la arena, dejando al descubierto un dolmen, lo cual ha llamado poderosamente nuestra atención y nos dá ánimo para volver.

Después de un refrescante baño en las aguas cristalinas y un extremadamente relajante descanso en la playa, decidimos iniciar el regreso, obviando la Isla de Arosa por ya haber estado otras veces allí. Desembarcamos sin embargo en la Isla de Rúa, otra pequeña isla pero ésta vez de caracter pétreo ya que en la playita que tiene apenas caben dos o tres personas. Constituida por enormes peñascos hay gaviotas por doquier, y en su parte más alta un pequeño faro.

 
 Faro de la Isla de Rúa
También hay restos de una antigua (y pequeña) fábrica de salazón.
Mi compañero Emilio, no dado a desperdiciar ocasiones, se ha traido el euipo de buceo y aprovecha para echar un vistazo a los fondos submarinos. He realizado no pocas inmersiones en estos fondos para tomar fotografías submarinas y no me cabe la menor duda de que se encuentra entre los más bellos de Galicia.
De regreso otra vez en la Puebla nos entretenemos en calcular la distancia que hemos recorrido, que según el SIGPAC son 15 km, en los cuales incluso hemos cogido algo de moreno, aunque por la noche en el espejo se parezca más al típico "quemado" de cara.
   Emilio preparado para bucear.

Por Javier Santiago. 10 de Mayo de 2012





miércoles, 6 de abril de 2011

La Cueva de Traslacosta (Sierra del Caurel)

Buen tiempo y día libre.¡ Que mágica y cada vez más desconocida combinación para nosotros! No lo dudamos, hay que escaparnos como sea a la Sierra del Caurel y aprovechar para disfrutar con una de las cuevas más hermosas de Galicia: La Cueva de Traslacosta.
                
Equipando el Pozo de Su Santidad
Tras dar debida cuenta de un copioso desayuno en Liñares en Casa Jaime nos acercamos por una carretera de montaña hasta la aldea de Paderne, donde entablamos conversación con uno de los pocos vecinos que aún alberga. Tras equiparnos iniciamos un largo recorrido por la Devesa de la Escrita a la procura de la cueva, de la que sólo guardamos un vago recuerdo sobre su localización. Tras 40 minutos de continuo ascenso llegamos a la zona en la que se debería encontrar la entrada. Pero no nos damos ubicado. La vegetación ha variado considerablemente desde la última vez que estuvimos y las referencias que tenemos se hallan ahora ocultas entre la maleza. Nos preparamos para lo peor: una larga y tediosa búsqueda con el aliciente de los petates en nuestras sufridas espaldas y lidiando con espinos , silvas, y todo tipo de vegetales de la más variada calaña . Más hoy debe de ser nuestro día de suerte y en un tiempo record de apenas 10 minutos ya nos encontramos en la entrada .

Sala Val da Néboa

La cueva fue descubierta en el año 1989 por el grupo de espeleología Val da Néboa y apenas nos podemos imaginar la satisfacción que les debio producir el descubrimiento y su posterior exploración.


Tras una galeria inicial, llegamos a una sala en donde se encuentra el Pozo de Su Santidad, nombre del que desconocemos su críptico significado. Equipamos y descendemos este pequeño pozo de 16 metros para acceder a la sala principal de la cavidad, la gran sala Val da Néboa. Conforme descendemos vamos apreciando una hermosa y extensa colada a nuestra derecha y una vez abajo la podemos contemplar en toda su amplitud y extensión.


Estalagmita en formación


Gran Gour en el medio de la Sala

La gran sala tiene una pendiente pronunciada por lo que hay que moverse con precaución, como siempre, aunque la adherencia de las botas al suelo es excelente, nada que ver con los suelos escurridizos y traicioneros que hemos tenido la oportunidad de padecer en otras cavidades. A medio camino encontramos un gran gour, una especie de pila bautismal originada por el continuo goteo que a modo de lluvia cae desde el techo , que además produce un notable sonido que inunda todos los rincones de la sala.

Seguimos descendiendo y rápidamente llegamos a la parte final donde la profusión de formaciones geológicas proporciona una extraordinaria belleza. No nos resistimos a sacar la cámara de fotos, y como poseidos por un agente extraño empezamos a disparar de una forma casi compulsiva: ésta es chulísima, y esa otra, y aquella bandera, y estas estalactitas, y aquella columna, y las estalagmitas de aquí. No dejamos un centímetro cuadrado sin que reciba el fogonazo de nuestros flashes. Únicamente un pequeño murciélago que se encontraba plácidamente a unos 5 metros de altura se ha librado de nuestra incómoda presencia. También tuvimos tiempo para sentarnos y simplemente disfrutar del paisaje, observando las numerosas y bien conservadas formaciones, a diferencia de otras muchas cuevas gallegas que por su fácil acceso han sido completamente expoliadas.

Formaciones en bandera

Después de hora y media en el interior de la cavidad damos por teminada la visita y salimos al exterior para iniciar el regreso al coche,acompañados por un tiempo excelente. No desaprovechamos el descenso para proceder a la búsqueda de orquídeas silvestres, aunque no encontramos ni la primera, por lo que parece habrá que dejar algo más de tiempo para que se dejen ver.

Bonita colada en la pared del pozo

Por Javier Santiago y Emilio del Rio, 3 de Abril de 2011




domingo, 20 de febrero de 2011

La dolina de Romeor (Sierra del Caurel, Galicia)

Como si de una caja de sorpresas se tratara, la Sierra del Caurel no cesa en su empeño de sorprendernos. Esta maravillosa sierra, llena de viejas montañas erosionadas y redondeadas por el paso del tiempo, late al mismo ritmo que las personas que la habitan en las múltiples y desperdigadas aldeas que a modo de manchas apenas destacan en las laderas de las montañas.
En el verano pasado tuvo lugar un acontecimiento geológico que, aunque nimio para la madre tierra, tuvo una grandísima repercusión mediática, sólo entendible por la capacidad que tiene el ser humano de concretar en su experiencia vital aquellos acontecimientos que le rodean, por pequeños que éstos sean.


De repente, en un prado entre la aldea de Romeor y la de Millares, el terreno se resquebrajó y se vino abajo, desapareciendo completamente como si de una maldición bíblica se tratara. El estruendo fue tal que los vecinos se inquietaron, no siendo capaces de darle una explicación inmediata a este extraño acontecimiento . Cuando por fin descubrieron el origen del mismo, no supieron que decir…ni que pensar.



Según explicaría mas tarde el geólogo que analizó el fenómeno (Dr. J.R. Vidal Romaní), se trata de algo esperable en una zona cárstica y con una explicación en principio sencilla: las aguas de lluvia infiltradas en el terreno disolvieron pausadamente las rocas calizas que albergaba en su interior creando un hueco que se fue incrementando con el tiempo y que acabo dejando el prado sin el sustento necesario hasta que este se desplomó por su propio peso. Algo parecido a lo que le podría pasar a una mina excavada bajo tierra si no se pusieran los apuntalamiento pertinentes.

Para nosotros la excusa es inmejorable para una vez más satisfacer nuestro deseo de aprovechar la menor oportunidad para tirar al monte. No íbamos a hacer nada en especial, pués el agujero ya había sido ampliamente explorado y documentado por el grupo de espeleología EC/DC, pero sí queriamos experimentar la sensación de introducirnos en sus entrañas. Nos acercamos a él por un camino, que utilizaba  un pariente del dueño del prado para pasar con su tractor y que de repente desaparece engullido por la sima. Como no nos fiamos un pelo, procuramos no aproximarnos demasiado a los bordes del agujero y a la primera oportunidad nos aseguramos con la cuerda para asomarnos y poder percibir las dimensiones reales del mismo. No hay duda: se trata de un señor “burato”. Dado el aspecto inestable de algunos bordes, de entre los sitios que aparentemente ofrecen mayor seguridad elegimos el más cómodo para realizar el descenso de los casi 30 metros del pozo. La constitución de las paredes varia entre materiales sedimentarios y pizarrosos, y mientras nos dejamos deslizar por la cuerda de vez en cuando cae una especie de arenilla que resuena de forma inquietante en su choque con el casco protector. Ya abajo vemos que el pozo no tiene continuación y que acumula toneladas de sedimentos caidos a causa del desprendimiento. El proceso de disolución debió de ser considerable, por lo que de existir una posible continuación en forma de cueva ésta se hallaría taponada por los materiales caidos.

Durante la bajada pudimos observar varias superficies de despegue en los materiales, por lo que no es descartable que continuen los desprendimientos. Aún así, comprobamos atónitos como unos turistas hacen su aparición y asomados al borde nos preguntan que si se ve algo ahí abajo. Evidentemente son incapaces de ver las grietas que con toda claridad pudimos observar en el descenso y les decimos con autoridad que no se acerquen mucho, que el suelo no es seguro; aunque a decir verdad, tampoco nosotros somos capaces de valorar nuestra seguridad en el fondo del agujero.


Una vez fuera se hace evidente que la cinta plástica sujeta de forma rudimentaria por unos palos clavados en la tierra es del todo insuficiente para advertir de la peligrosidad del mismo. Por otro lado los vecinos del lugar nos indicaron que ya se han producido nuevos e inquietantes “ruidos” por la zona...

La tarde es excelente y la tranquilidad absoluta por lo que aprovechamos también para dar un paseo y acercarnos a ver el tunel-acueducto romano de Romeor, excavado en la roca para canalizar el agua destinada a las explotaciones mineras. Sin duda una jornada maravillosa más en esta maravillosa sierra gallega, que además tiene el honor de guardar en sus entrañas los primeros tomos de la historia primitiva de Galicia.



Texto y fotos por Javier Santiago y Emilio del Rio de la Torre .
16 de Febrero de 2011.


lunes, 20 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

De nuevo con la lluvia rodeándonos por todos los lados, y desde estos fondos submarinos de Galicia que aunque no tan luminosos (ni cálidos) nada tienen que envidiar a los de otras latitudes, os deseo que paseis una muy Feliz Navidad...y que el año que viene sea como Dios quiera.


Javier Santiago, 20 de Diciembre de 2010

sábado, 26 de junio de 2010

De prácticas en el Eucalipto

Este invierno ha sido particularmente duro en Galicia. Las malas condiciones meteorológicas y las cada vez más grandes obligaciones familiares apenas nos han permitido salir de cuevas. Por lo tanto, las ganas de "colgarnos"...(de las cuerdas, se entiende)...(no por el cuello, se sobreentiende)...nos lleva a hacer planes: quizás la Sierra del Caurel, o la Sierra Enciña da Lastra, puede que Mondoñedo, o más lejos a  León o Asturias. Por el momento no disponemos de tanto tiempo, por lo que tenemos que buscar una solución más inmediata que nos quite el óxido acumulado, por lo que decidimos ir a un viejo y querido amigo: el Eucalipto.
Sí, el Eucalipto, un hermoso y esbelto  ejemplar que con sus treinta metros de altura y abundante ramificación se convierte una vez más  en nuestra escuela de prácticas.

Emilio en un descenso
Salgo andando de casa, con la saca, cuerdas, mosquetones y demás parafernalia bajo el brazo.Saludo de camino a algún que otro vecino, y a unos apenas  50 metros ahí está, constituido en un singular elemento de nuestro paisaje.

Arriba ya se notaba la oscilación del tronco por el viento.
  Mientras voy ascendiendo para colocar las cuerdas, recuerdo alguna de las anécdotas que este eucalipto guarda en su memoria, desde un incendio  que hizo que una ignota y modesta urbanización ocupara primeras planos en los telediarios ( y del que salvó su vida milagrosamente), hasta la vez que estuvimos siendo vigilados por un coche patrulla de la Guardia Civil que,  alertada por la oleada de incendios que había en Galicia,  no se fiaba demasiado de los "pollos" que estaban allí colgados; y qué decir de cuando me quede bloqueado en la copa  en una complicada posición , y de la que salí airoso aún no sé hoy cómo; o aquella vez que a un vecino casí le dá un infarto a la una y media de la madrugada , al ver salir de entre la maleza a unos extraños alienígenas con unos cascos con luz sobre sus cabezas.

Javier Cebrián en acción.
Absorto en mis pensamientos escucho abajo el saludo de mis compañeros, Emilio del Río y Javier Cebrián. Les digo que hay dos cuerdas libres, una "en volado" prácticamente en todo su recorrido, y otra con 4 fraccionamientos, hechos aprovechando las magníficas ramificaciones de este coloso vegetal. Al rato ya nos encontramos todos arriba,  pendulando ligeramente en la copa a consecuencia del fuerte viento. Desde las alturas hablamos de lo que vamos a hacer: subir, bajar, pasar fraccionamientos, técnicas de fortuna, ....todo dependerá del tiempo de que dispongamos. Algún vecino se para a mirar  extrañado para nosotros;  otro que ya nos conoce entabla una conversación del tipo de "a grito pelado"; si pasa alguna de nuestras mujeres con los niños nos recuerda que no nos olvidemos de ir a comprar el pollo y las naranjas; hoy incluso hay un individuo, al que no conocemos,  que se para a hacernos fotografías. Toda una vidilla en torno al eucalipto, como muy familiar y cotidiana.


Emilio en distintos momentos.
Después de estar practicando toda la tarde y con los músculos ya algo cansados de tanto ascenso y descenso, decidimos dar por terminada la jornada.

Yo mismo bajando.
Como tenemos pensado venir varias veces a lo largo del mes, dejamos instalada una cuerda que baja desde la copa,  así como los distintos anclajes que hay por las ramas (por descontado,  a una altura prudencial del suelo para evitar  un posible expolio,o que algún que otro aventurero quiera medir sus cualidades trepadoras). Así, en  en días sucesivos,nos será mucho más rápido y sencillo instalar de nuevo todas las cuerdas.
Emilio y yo nos vamos de nuevo andando para nuestras casas, y con Javi Cebrián,  que vive algo más lejos ,quedamos de enviarnos un correo para vernos  una próxima vez.

Las abundantes ramas permiten hacer múltiples fraccionamientos y volados.

Por Javier Santiago..  26 de Junio de 2010.
Fotografías: Javier Santiago y Emilio del Rio.

viernes, 19 de marzo de 2010

El Pozo das Choias (Sierra del Caurel-Lugo)

Estamos a 7 de Marzo y el buen tiempo nos anima a ir una vez más a la Sierra del Caurel (Lugo), a patear monte y hacer alguna cueva de las que hay por la zona. Sin embargo cuando llegamos a Piedrafita del Cebreiro y vemos como caen los copos de nieve en los cristales,  comenzamos a inquietarnos. Ya por Liñares nuestras ruedas van dejando surcos en la carretera y conteniendo la respiración avanzamos para comprobar con satisfacción  unos kilómetros más adelante que la nieve  desaparece. Comenzamos entonces a descender la montaña hasta llegar a Seoane del Caurel, y de nuevo ascendemos en dirección a Visuña.

Entrada a la sima
Está claro que el tiempo es bueno pero no en la cumbre de las montañas del Caurel. La nieve hace de nuevo su aparición y esta vez con fuerza.  Una vez más no llevamos cadenas, y al poco de adentrarnos ,  el coche empieza a hacer extraños . Por precaución decidimos dar marcha atrás poniendo especial cuidado de "recular" sobre las marcas que dejaron nuestras ruedas en la nieve, y deseando que no apareciera ningún otro coche por la estrecha carretera de montaña. Volvemos a andar sobre seco y cambiamos de planes. Iremos hacia la zona de Mercurín, y si conseguimos localizarla bajaremos al "Pozo das Choias", una sima de 55 metros de profundidad de la que tenemos una vaga idea de su localización.

Bonita colada en el fondo del pozo
Ya en Mercurín un vecino nos previene de que la localización de la sima no va a ser fácil debido a la distancia que hay que andar y la abundante maleza.  Pero nuestra determinación es firme y vamos a ir.
El paisano,  de nombre Rafael,  nos mira algo incrédulo, y siendo sabedor de  lo que dice, y quizás compadeciéndose de unos de "Santiago" que tienen más orgullo que conocimiento, se ofrece a acompañarnos.
Nunca se lo agradeceremoso bastante. Cargados como mulas con sacas, cuerdas, mosquetones, y  por supuesto mi inseparable equipo fotográfico, hubiera sido muy gracioso vernos deambular por el inmenso monte buscando un agujero que,  aunque amplio.  no hubiéramos encontrado ni de ser nuestro día de suerte.
Instalamos la cuerda y bajamos una tirada hasta una profundidad de  unos 25 metros desde donde se percibe aún la luz que viene de la entrada. Aqui hacemos un fraccionamiento y continuamos el descenso unos 30 metros más hasta llegar a los -55 m. que tiene la cavidad.

Salamandra
En el fondo ya no hay nada de luz, a pesar de lo cual aún vemos brotar escasamente  alguna bellota que cayó de la superficie. También vemos hongos creciendo sobre restos de madera podrida.

Gour
Los signos de belleza son escasos, habiendo algunas estalactitas y destacando sobre todo un gour y una hermosa colada.  En las paredes se observan aqui y allá algunos murciélagos de herradura, y sobre la colada somos capaces de ver hasta tres  hermosas salamandras, por lo que nos movemos con cuidado para no pisarlas.

Murciélago de herradura
Tomamos un tentempie y remontamos de nuevo el pozo para salir al exterior. No desaprovechamos para hacer otras cuevas próximas como la Cova del Eixe , y por supuesto disfrutar del bosque de la Sierra del Caurel, y como no , de vuelta al Cebreiro degustamos el queso con miel típico de la zona.
Emilio remontando un pozo

Javier Santiago y Emilio del Rio, Marzo 2010

lunes, 15 de marzo de 2010

El Galeón San Jerónimo (Corcubión, 1987)

Fué un 28 de Octubre de 1596. Una vez superada la negativa experiencia de la que se dió en llamar la "Armada Invencible", una nueva Armada de Felipe II está preparada para dar cumplida respuesta al saqueo de Cádiz ese mismo año por una flota anglo-holandesa, así como a otros actos de acoso y pirateria en nuestras costas y posesiones de ultramar.
Esta nueva Armada se inicia con la adhesión de navios de las flotas de Cádiz y Portugal, que se dirigen hacia Ferrol donde les espera la flota de Martín Padilla que engrosaría así la Armada hasta conseguir la cifra de 175 embarcaciones grandes además de otras más pequeñas.

Monumento al "Galeón San Jerónimo" (Corcubión-La Coruña)

Pero de nuevo el destino se volvió contra ellos en forma de temporal. Trás abandonar Viana do Castelo en Portugal, el tiempo empeora y la flota empieza a tener dificultades para mantenerse agrupada. Ya en las inmediaciones de Cabo Finisterre, en pleno corazón de la Costa de la Muerte, una gran tempestad disuelve la formación y empuja a los barcos hacia las rompientes naufragando una treintena de ellos y poerdiéndose además la vida de unas 2000 personas.
Conocida la trágica noticia, se dan las órdenes oportunas para reagrupar la Flota y juntar a los supervivientes que deambulaban sin rumbo por las tierras de interior. También se hace lo que se puede para recuperar las pertenencias de los barcos nafragados.
En 1986, casi 400 años después de ese fatídico día,  militares de la Armada de Ferrol tienen conocimiento a través de pescadores de Finisterre de la aparición de un cañón antiguo en las proximidades de Cabo Cee (La Coruña). Realizan entonces unos trabajos de recuperación de restos que serán depositados en el Museo de la Armada de Ferrol..

El Dr. Manuel Martín Bueno, director de la campaña arqueológica.

Investigadores gallegos y organismos de la Comunidad Autónoma de Galicia, con la destacada figura de Rafael Mejuto (fallecido durante los preparativos previos) identifican el pecio como el Galeón San Jerónimo y proponen una campaña de recuperación cuyo proyecto será elaborado y dilrigido por arqueólogos de la Universidad de Zaragoa bajo la dirección del renombrado arqueólogo submarino el Dr.Manuel Martín Bueno.
Como parte del operativo, los arqueólogos contratan a una empresa de actividades subacuáticas (C.I.S) de la que era socio por aquel entonces,  y que desempeñaríamos las funciones de apoyo técnico así como la toma de fotografías submarinas.



Excavando con "chuponas" el lecho arenoso

Estamos en pleno mes de agosto de 1987, entre Cabo Cee y Cabo Finisterre, en las proximidades de un promontorio con el sugerente nombre de "A Punta do Diñeiro" (La Punta del Dinero), en un fondo poco profundo y tapizado casi en su totalidad por grandes algas pardas, lo que por aqui llamamos "golfos" (Saccorhyza polyschides y Laminaria ochroleuca), por lo que las primeras acciones van encaminadas a despejar la zona de estas incómodas algas para que los arqueólogos puedan tener los restos a la vista y así comenzar su etiquetado. Al tratarse de una zona tan expuesta y poco profunda apenas queda rastro del maderamen del barco, aunque si se encuentran restos que por su estado de "carbonización" inducen a pensar que pertenecían al pecio.
Asimismo hay muchas bolas de cañón, la mayoría de hierro, fuertemente afectadas por la corrosión y cementadas unas con otras, aunque también hay algunas de piedra, estas últimas tan redondas que podría dar la impresión de que acababan de salir de la cantera el día anterior.


Bolas de cañón con concreciones de monedas.


Sin embargo lo más llamativo del pecio fue la ingente cantidad de monedas de plata y algunas de cobre que se encontraron que se emplearían para pagar a los soldados participantes en la contienda. Al estar concrecionadas y cementadas por otros materiales su recuperación fué dificultosa.
También se recuperó un anillo de oro con las inscripciones "JHS", lo que hizo suponer a los arqueólogos que podría pertenecer al capellán del barco.
Otros restos fueron alguna moneda de oro, abundante munición de plomo, una campanilla, una cruz, un compás, y un ancla de dos metros de longitud.
Los arqueólogos excavaron asimismo la zona de arena próxima a la roca, descubriendo más restos del barco.
                                                                
La campaña terminó con la realización de inmersiones de prospección en zonas limítrofes, así como en otras susceptibles  de contener yacimientos arqueológicos, pero sin resultados positivos.




             Bola de cañón de piedra

Bola de hierro y moneda incrustada.


Bibliografía: Manuel Martín Bueno et al. 1989. "Atopamo-la historia"
Por Javier Santiago, Marzo 2010.

domingo, 7 de febrero de 2010

La Sima de Covanegra (Burgos)

La Sima de Covanegra es una bonita cavidad situada en Cubillos del Rojo (Burgos). La entrada, una amplia sima de unos 30 metros de vertical, está localizada en medio de un campo y rodeada por una valla de madera.

El descenso de la sima, la mayor parte de ella en volado, es espectacular, y nos deja en la Sala Niphargus en medio de un caos de bloques. Según la hora del día, los efectos de la luz entrando en esta sala pueden resultar sumamente llamativos.
Aunque la cueva parte desde aqui en dos direcciones contrarias, únicamente hacemos la galería que va en dirección Este, la más larga, y dejamos la otra (según dicen muy bonita) para una nueva ocasión.
En su recorrido tendremos que descender un par de pozos y rebasar una gran colada trepando por su lado derecho, además de un par de pasos estrechos "de libro" donde podemos testar las posibilidades de adaptación de nuestro cuerpo a los elementos.

Capitaneados por Antonio, vamos Manolo y yo superando los distintos resaltes y destrepes que se nos presentan, haciendo varias paradas para admirar y fotografiar las amplias salas, así como la riqueza y variedad de formaciones que las ornamentan.


Aunque la topografía no es complicada, hay un par de continuidades que se resisten,  por lo que la primera vez  resulta más cómodo ir acompañado de alguien que conozca la cavidad y de esta forma aprovecharemos mucho mejor el tiempo.
Un detalle a tener en cuenta: si la cueva se realiza en pleno mes de Enero y preveemos salir a las tantas de la noche, y además uno humildemente no es de Burgos, conviene que el que salga primero lleve las llaves del coche mientras espera por los otros compañeros, y así evitará morirse de frio, que fué precisamente lo que me pasó a mí.

Javier Santiago, Febrero 2010